El desayuno de mayo se convirtió en un picnic

En bici por Madrid dicen muy bien cuando al mirar al cielo, un ratito antes de salir con su bicicleta a la calle, ven que las nubes anuncian posibilidad de lluvia: “bueno, sólo es agua, no ácido”, murmuran mientras se colocan el chubasquero e inician su salida.

El gris del cielo del domingo 20 de mayo despistaba un poco y el aire más frío de lo habitual en los últimos días tentaba a quedarse en casa. Pero nos acordamos de la filosofía de nuestros amigos y nos lanzamos a la calle con las bicis en dirección al Parque del Oeste, donde habíamos convocado el desayuno de mayo. Un par de gotas mientras pedaleábamos nos hicieron burla desde arriba, pero nuestras ganas y oídos sordos pudieron más. En menos de un minuto las nubes se habían atemorizado ante nuestro ímpetu y nos dejaron desayunar tranquilos, hasta con algún ratito de sol.

Nos sorprende y satisface ver que cada vez sois más los que os animáis a acompañar estos encuentros espontaneos e improvisados en los que la única prioridad es encontrarnos y charlar en torno a un café caliente, un bizcocho de fresas, unas galletas caseras o un zumo de limón. Nos encantan la variedad de comida que aportáis y, por supuesto, el cariño y tiempo dedicado a ello. ¿Quién dijo que la solidaridad está en desuso? ¿Quién cuenta que compartiendo se pierde? Nosotros tenemos la prueba de que los que creemos en otras formas existimos, lo decimos y lo hacemos.

Muchas gracias de nuevo a los que os unis cada mes con vuestra comida, familia, pequeños y ahora también bicis. Siempre es toda una experiencia estar con vosotros. Ya sabéis, la ciudad es nuestra y entre todos la estamos haciendo cada vez más bonita.

¡Abrazos!